Volver a portada

Reptilianos

Todo es mentira: Reptilianos en Vallecas: mi amigo ve escamas en todos (y da miedo lo convincente que es)

Cuando tu compañero de piso descubre que el carnicero, la vecina del tercero y el presidente del banco son la misma especie

Irene de la Vega/13 de abril de 2026/6 min

Todo empezó con un resfriado. Raúl se quedó en casa tres días, fiebre baja, tos seca, mucho tiempo libre y un algoritmo de YouTube decidió que necesitaba saber la verdad. A las 3:47 del martes, mientras yo dormía, mi compañero de piso descubrió que la élite mundial no es humana. Que gobiernan desde las sombras. Que tienen sangre fría, literalmente.

A las 8:15 me despertó golpeando mi puerta. Traía café, ojos rojos, y una certeza que no pedí: "El de la panadería parpadea de lado, tío. De lado. Lo he visto."

cita guardada

"En el universo de los conspiranoicos, existen tres categorías de seres: los que investigan, los que sienten, y yo. Yo habito el vacío entre ambas, con el cuaderno de sospechas en la mano, preguntándome cuándo Raúl dejó de ser compañero de piso para convertirse en detective, en profeta de escalas que no sabía que existían, en el único tío de Vallecas que ve reptilianos en el carnicero sin saber si es carnicero o embajador de otra galaxia o qué."

Lleva seis meses en esto. Seis meses de "fíjate en los gestos", de pausas en conversaciones normales para señalar "¿viste cómo movió la cabeza? Eso no es humano", de listas en el frigorífico con nombres de vecinos y sus "probabilidades de reptil". Doña Carmen del tercero: 85%. El nuevo de Recursos Humanos: 60%. Yo: 15% ("Tú eres demasiado torpe para ser de élite, eso te salva").

La consulta

Raúl tiene técnicas. Dice que los reptilianos no pueden mantener la forma bajo estrés, que se les escapa la máscara. Su método de prueba favorito: hablarles de precios del alquiler. "El estrés económico los desestabiliza, se les ve el lagarto". El mes pasado interrogó al fontanero durante veinte minutos sobre la subida del IPC. El hombre sudó. Raúl anotó: "Sudor frío. Probable. 70%."

He hablado con psicólogos. Con mi prima la psiquiatra, que habló de esquemas de pensamiento, de necesidad de patrones en el caos, de que Raúl busca significado donde no lo hay. Incluso con el propio Raúl, que me miró con lástima de quien sabe demasiado, de quien dijo "tú también lo verás, solo necesitas querer verlo".

Todos coinciden: no es verdad. Es otra cosa. Es miedo disfrazado de conocimiento secreto, es soledad que se viste de comunidad elegida, es incapacidad de aceptar que el mundo es absurdo y por tanto inventamos dueños. Raúl no sabe que el fontanero sudó porque el baño estaba mal ventilado, que Doña Carmen mueve la cabeza así por tortícolis, que la reina ya murió y con ella media teología de su cuarto.

Mi terapeuta, Elena, dice que es proyección, que Raúl siente él mismo algo frío, algo extraño, algo que no controla, y lo externaliza. Elena tiene razón. Elena siempre tiene razón.

Pero Elena no ha visto la cara de Raúl cuando "detecta" uno, esa pausa, esa mirada al infinito de la ventana, esa certeza de quien no duda porque no hay qué dudar, porque la escama, la pupila, el gesto ya están vistos en algún lugar que no es real, que no es comprobable, que es.

El veredicto

Anoche soñé que era reptiliano. Era piel que no elegí, era movimiento calculado sin saber por qué, era sospecha que llegaba sin merecerla. No tenía evidencia. Solo tenía convicción. Y paciencia. Y la certeza de que, tarde o temprano, alguien me miraría, me señalaría, me juzgaría por ser lo que no sabía que era.

cita guardada

"Desperté con la certeza de que, en algún plano de la paranoia, ya no existo como inocente. Existo como sospechoso. Y que Raúl, aunque amigo, me conoce mejor que yo: sabe que necesito creer en lo inexplicable, que necesito que algo en este mundo de facturas y lógicas no cuadre, que necesito esta columna como única forma de decir que lo vi, que no lo entendí, que no lo entiendo, que el tío sigue buscando, que sigue sin saber qué es un reptiliano de verdad, que sigue sonriendo con su lista del frigo, que sigue siendo detective, profeta, loco, genio, compañero, amigo, misterio que camina por el salón con cuaderno en la mano y sueño en los ojos y esta certeza de que algo, alguien, alguna vez, le dijo que mirara, que desconfiara, que siguiera, que sigue, que sigue, que sigue."

Javier Morales es autor de "Escamas y otras formas de ver". Vive en Vallecas, donde la paranoia es vecina y la certeza es misterio, donde todos tenemos un Raúl, donde esta columna es mi única prueba, mi única duda, mi única teoría.

¿Quién fue el de la nota?

Javier Morales es un periodista y cronista urbano madrileño de 41 años que colabora en El Apostador Cultural, revista ficticia especializada en fenómenos de barrio y personajes marginales.

Nació en Vallecas, donde reside, y lleva ocho meses conviviendo con Raúl sin que este le permita tocar su cuaderno de "observaciones" —"la tinta se corrompe con energía escéptica"—.

Su libro "Escamas y otras formas de ver" (Editorial Lagarto, 2026) es una crónica de seis meses de vigilancia vecinal incomprensible.

Es conocido en la redacción por haber perdido una tarde entera discutiendo si el perro del vecino parpadea normal —"es un caniche, Raúl, todos los caniches son raros"—.

Raúl, cuando se le pregunta por su método, dice que "Javier piensa demasiado, eso es lo que le ciega". El fontanero, cuando se le pregunta por Raúl, dice que "ese chico me asustó con lo del alquiler, no sé qué quería". Ambas cosas son ciertas.

#RaúlElDetective #ReptilianosEnTodosLados #TeoríasConspirativas #VallecasInvestiga #EscamasUrbanas #DoñaCarmen85PorCiento #ParanoiaConHorario #ColumnasQueNadiePide #MiAmigoVeLagartos

cerrar o compartir expediente

······

comentarios

Conversacion

Una capa final para debate, réplicas y sospechas. Todo queda guardado en Supabase.

r/TodoEsMentira·Publica tu respuesta