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Todo es mentira: El algoritmo que nunca me enseña lo que busco

Cuando tu feed sabe todo de ti excepto lo que necesitas, y la ansiedad es el único contenido que nunca falla

Javier Cifuentes/13 de abril de 2026/6 min

Eran las 16:23 de un sábado de lluvia. Quería hacer una estantería. Nada ambicioso: cuatro tablas, ocho tornillos, nivel básico de supervivencia doméstica. Abrí YouTube. Escribí: "cómo hacer estantería madera principiantes". Y empezó.

Primero, un anuncio de una sierra de mesa industrial. Luego, un video de un gato en Minnesota que "ayuda" a su dueño a construir un cobertizo. Luego, un tipo sin camisa que hace una cabaña en el bosque en tiempo real, 48 horas de stream.

Luego, recomendaciones de "carpintería japonesa sin tornillos", "mesas de resina epoxi", "mi transformación de furgoneta". A las 19:45 seguía sin saber cómo atornillar dos tablas.

Tenía diecisiete pestañas abiertas, tres productos en el carrito de Amazon, y una ansiedad que no estaba en el índice de materiales.

cita guardada

"En el universo de los algoritmos de consumo, existen tres categorías de seres: los que encuentran, los que se pierden, y yo. Yo habito el vacío entre ambas, con el móvil en la mano, preguntándome cuándo dejé de ser usuario para convertirme en dato, en bucle de recomendaciones que no sabía que existían, en el único tío de Vallecas que solo quería una estantería y terminó viendo cómo un noruego construye un sauna flotante, sin saber si es capitalismo, destino, o qué."

Llevo tres años en esto. Tres años de búsquedas que se convierten en viajes, de "cómo cambiar un enchufe" que deriva en documentales sobre la red eléctrica de la URSS, de listas de reproducción que crecen más rápido que mi capacidad de hacer algo con ellas.

He intentado engañar al algoritmo. He borrado historial. He usado modo incógnito. He escrito en mayúsculas. Nada.

El algoritmo sabe que quiero una estantería, pero sabe también que mi ansiedad consume más que mi capacidad de hacerla, y la ansiedad es mejor negocio.

La consulta

He hablado con programadores. Con mi primo el data scientist, que habló de engagement, de que en muestras grandes alguien tiene quedarse más tiempo del necesario, de que yo soy anomalía que se explica por diseño, no por error.

Incluso con el community manager de una marca de herramientas, que me miró con ojos de quien ha visto de todo, de quien sabe que algunos usuarios nacen con estrella y otros con historial de búsqueda que vende mejor que su voluntad, de quien dijo "el tío no sabe que no queremos que encuentre, queremos que siga buscando.

La búsqueda es el producto".

Todos coinciden: no es fallo. Es otra cosa. Es atención sin filtro, es mente que clickea antes que pensar, es capacidad de no saber que no se puede consumir infinitamente y por tanto consumir.

Yo no sé si el algoritmo me odia, me estudia, o simplemente me ha encontrado el punto de ansiedad óptimo. Y por no saberlo, no me protejo. Busco libre. Me pierdo libre.

Encuentro también, pero no estanterías, menos que debería, menos que los que saben demasiado y van directos a la ferretería.

Mi terapeuta, Elena, dice que es procrastinación, que veo distracciones donde hay herramientas, que el algoritmo es neutral y yo elijo perderme. Elena tiene razón. Elena siempre tiene razón.

Pero Elena no ha visto mi cara cuando el video siguiente promete ser "exactamente lo que busco" y es otro gato, esa pausa, esa mirada al infinito del feed, esa certeza de quien no duda porque no hay qué dudar, porque la recomendación, el bucle, la ansiedad ya estaban elegidos en algún lugar que no es racional, que no es mi voluntad, que es.

El veredicto

Anoche soñé que era el algoritmo. Era código que no elegí, era recomendación automática sin saber por qué, era contenido que llegaba sin merecerlo. No tenía intención. Solo tenía paciencia. Y la certeza de que, tarde o temprano, alguien me miraría, me clickearía, me retendría por existir sin entender cómo.

cita guardada

"Desperté con la certeza de que, en algún plano del feed, ya no existo como buscador. Existo como sesión. Y que el algoritmo, aunque máquina, me conoce mejor que yo: sabe que necesito creer en lo inexplicable, que necesito que algo en este mundo de búsquedas y lógicas no cuadre, que necesito esta columna como única forma de decir que lo vi, que no lo entendí, que no lo entiendo, que el tutorial sigue sin aparecer, que sigo sin saber qué es una estantería de verdad, que sigo sonriendo con el móvil en la mano, que sigo siendo dato, usuario, loco, genio, cliente, amigo, misterio que camina por Vallecas con diecisiete pestañas en el bolsillo y sueño en los ojos y esta certeza de que algo, alguien, alguna vez, me dijo que buscara, que clickeara, que siguiera, que sigue, que sigue, que sigue."

Javier Cifuentes es redactor de consumo, algoritmos y ansiedad cotidiana. Vive en Vallecas, donde el feed es vecino y la búsqueda es misterio, donde todos tenemos un algoritmo que nos ignora, donde esta columna es mi único resultado, mi única estantería, mi única ansiedad.

¿Quién fue el de la nota?

Javier Cifuentes es redactor de El Apostador Cultural, revista ficticia especializada en fenómenos de barrio y consumo. Tiene 33 años, vive en Vallecas y lleva ocho años documentando "cómo la tecnología promete resolver lo que primero crea".

Su especialidad son los "algoritmos de frustración": sistemas que saben qué quieres pero te ofrecen todo menos eso, plataformas que convierten la intención en sesión infinita.

No tiene libro publicado porque "empecé a escribirlo, pero YouTube me sugirió un documental sobre encuadernación y perdí tres meses".

Es conocido en la redacción por haber comprado siete cursos online de productividad sin terminar ninguno —"el algoritmo sabe que compro, no que abandono, eso es otro perfil"—.

Su primo el data scientist, cuando se le pregunta por Javier, dice que "ese tío representa el 23% de nuestro tráfico, no sé si es victoria o tragedia".

Javier, cuando se le pregunta por el algoritmo, dice que "él sabe que sé, yo sé que él sabe, ambos seguimos jugando". Ambas cosas son ciertas.

#JavierElBuscador #AlgoritmoQueIgnora #AnsiedadDeFeed #VallecasEnBucle #ConsumoInfinito #EstanteríaSinEstantería #ClickYDesastre #ColumnasQueNadiePide #MiTutorialNuncaAparece

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